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Los perros de Paulova (parte II)

Viernes, 15 de Mayo de 2009


Empezamos a comprometernos con nuestras parejas de una manera más formal, en nuestro caso casándonos por la iglesia…De esta manera establecíamos un vinculo mayor, no se con quién, visto lo visto…Como dice el refrán: …todo el mundo es listo. Nos separamos al de quince días , con el consiguiente -flipe de toda nuestras familias-….Detrás de todo esto estaba Paulova, y su terapia por supuesto; sin embargo ella no se separó, ya que se consideraba una pareja nueva, y no lo necesitaba…Imaginaros la desolación por un instante, después de hacer la hazaña, el varapalo, esta es su estrategia siempre. Fueron tiempos duros, tal vez ganamos ese espíritu megalómano que tanto inspira a Paulova, no lo se…El caso es que continuábamos solos sin ningún tipo de contacto exterior y con la única ayuda de nuestra perrita jefa. Ella administraba lo que estaba bien y lo que no, nos manejaba a su antojo, ahora eso si eramos canes adultos y nadie podía inmiscuirse .

Así pasamos un montón de meses, hasta que llego el momento de vender nuestras txabolas. Era nuestra historia pasada, cargada de un montón de “oscuridades”, no siendo el caso de ella, su juego era el de las “alturitas”. Su casa siguió siendo de su propiedad, y la teoría en su caso no era aplicable. En todo este trascurso de tiempo hasta que compramos las tierras, los machos del clan vivimos juntos y establecimos lazos de amistad, de alguna manera terapéutica, ya que entre nosotros lejos de existir la comprensión y tolerancia, prevalecía el chivateo y la terapia. Poco a poco fuimos uniéndonos a nuestra respectivas parejas, todo esto bajo el amen de Paulova .

Nuestra vidas, las de todos los perritos estaban en sus manos, y lo único que ansiábamos era una perrera grande en la cual poder vivir en grupo. Era lo único que teníamos en perspectiva, ya que no disponíamos de más, o lo tomas o lo dejas. Económicamente mi mujer y yo, no andábamos muy mal, trabajábamos, y la casa la teníamos pagada, sin embargo era un continuo goteo la terapia, tanto la de Paulova como las demás. El dinero para ella no importaba, o al menos es lo que decía, es como esas personas que dicen lo mismo hasta que no les llega el dinero. Considero que las cosas hay que probarlas, y a día de hoy lo único que me ha demostrado es lo contrario:¡Que sin sus perritos fieles no se si sería capaz de ganarse la vida!.

He aquí un pequeño botón de muestra de sus lindezas: tuve un accidente de tráfico por el cual cobré dos millones de las antiguas pesetas, en aquellos tiempos estaba separado de mi mujer, y un día ella vino a casa a pedirme la mitad de ese dinero, el caso es que , no se si por despecho se lo dí. El dinero era para que Paulova pagara a sus antiguos socios del centro de terapias que habían montado; a mi mujer le lanzó el caramelo de formar parte de su círculo de terapeutas…Yo me acuerdo que le dije:”El pastel no es muy grande para repartir, ya lo verás..”.El tiempo me ha dado la razón, mi mujer nunca ha trabajado como terapeuta, sino que ha sido su perrita fiel, dama de compañía las 24 horas del día, sin remuneración….El año pasado, y ya una vez los dos fuera de la perrera, recordé a Paulova en el despacho de los abogados esta aportación, a lo que ella me respondió:” Si yo nunca se lo pedí…” El dinero claro que no es importante, sobre todo si sirve para hacer caja, porque Paulova nunca pierde, siempre hace caja,

Como en nuestros circulos de terapia un buen dia se le ocurrió que teníamos que arreglar con la iglesia católica, por lo que los que nos casamos lo hicimos por la iglesia, pero resultó que a unos perritos no les dejaron ( la iglesia dudó de nuestra fe, ya se había extendido la fama de que éramos una jauria rarita), y gracias a la gran iluminación de Paulova nos vimos metidos en unos cursillos de catecumenización en la iglesia de San Antón, en Bilbao. La verdad es que era una continua terapia, Paulova ejercía las veinticuatro horas del día , lo que decías , porque lo decías ,…No había en ningun momento autocrítica, ni posibilidad de hacerla. Los dos curas que nos dieron el cursillo no pudieron demostrar nada , con nuestra postura eclectica, podiamos perfectamente ser con nuestra guru, una comunidad más de cristianos de base. Al final, logramos que los perritos se casaran por la iglesia, pero eramos unos canes sefarditas abandonados en las manos de una seudoiluminada.

En aquellos momentos era tal el nivel de convencimiento que perfectamente nos podíamos haber tirado por un precipicio si nuestra Paulova nos lo hubiera propuesto. Me acuerdo de una tarde en la cual ella ya había comenzado con el rollo de que estabamos resentidos con ella, no la poniamos en su sitio etc.., Paulova ocupo el sitio de cabecera en el círculo, y nos dijo que le escribieramos una carta con lo que verdaderamente pensabamos de ella. Yo le escribí una carta en la cual le ponía que iba de reina, gracias a Dios siempre he tenido en mente aquella carta: mi visión de aquél entonces siempre me ha acompañado, aunque la he tenido en silencio quitando el momento en la que se la leí. La actitud de Paulova en aquel entonces fué la de una victima ( despues de todo lo que hacia por nosotros y esas cartas…) y nosotros chupamos toda la culpa, y esa es la que nos ha acompañado durante todos nuestros años de andadura, sino bien se ha encargado ella de renovarnosla.

Los perritos no teníamos tiempo para el descanso aparte de nuestros trabajos, el trabajo espiritual, mientras Paulova aparte de vivir a nuestra costa , esto sin ninguna disciplina laboral, dedicaba el tiempo a divagar espiritualmente sobre el futuro de toda la jauria…, divina Paulova. Empezaron sus alucinaciones sobre un gran plan divino y sobre su papel y el de su futura familia en todos estos designios , tal vez pensando que su familia eran unos elegidos por los dioses. En cierta manera todos los pèrritos participamos de estas creencias pensando que conseguiriamos el nirvana, sin embargo eramos unos reconvertidos sin ningun tipo de criterio y de sentido común a merced de una persona enferma y llena de delirios de grandeza.

:D ;) :lol:

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Al pueblo de Artzentales

Sábado, 28 de Marzo de 2009

Llegamos a Artzentales el verano de 1995 y durante los tres primeros años tiramos, reconstruimos, edificamos, en definitiva trabajamos muy duro, para poder entrar a vivir cuanto antes. La verdad que a parte de que trabajaramos, a Irene le interesaba que nos “integrasemos”. Llegábamos con una fama pública de secta que rapidamente se extendió por Artzentales y por supuesto teníamos que lavarnos la cara, teníamos que demostrar que no lo éramos. Pero….¿como demostrarlo? Siendo trabajadores y amables hasta la saciedad.

El alcalde enseguida vió un filón en nosotros, éramos muchos, jovenes, y ademas euskaldunes y con esto comenzó nuestra estrepitosa carrera. Necesitábamos permisos para poder construir el proyecto faraónico, pero evidentemente no había permisos, la ley no lo cubría, por lo que Irene Goikolea hizo un trato con el alcalde a nuestras espaldas. El haría la vista gorda y otra serie de favores , a cambio de nuestro voto. Por supuesto el trato era incuestionable, lo había hecho Irene Goikolea, por lo tanto estaba bien. Esta fue nuestra entrada: Irene Goikolea nos vendió y los demás asentimos. En estos momentos nosotros Jon y yo nos avergonzamos enormemente, y comprendemos desde otra prespectiva todo lo que significó aquel voto; empezamos trampeando, sin respetar las normas ni las costumbres de Artzentales. Veníamos de fuera y en lugar de colocarnos en el lugar que nos correspondía actuamos como un grupo de presión bajo las ordenes de una mujer que solo le interesaba expander su proyecto.

Nosotros podemos asegurar que la gente de Amalurra que tomó parte en la comisión de fiestas actuó de buena fe, sin embargo siempre había una “corrección” por parte de Irene.-Me tienes que poner en mi sitio, o tienes que hablar de mi y de mi proyecto-decia. Por lo que la presión era doble, por un lado teníamos que quedar bien con los del pueblo y por otro hacerlo perfectamente, para que la jefa no se mosqueara. Esta ha sido nuestra realidad y es la realidad de los que siguen alli.

Como el alcalde no cumplió las expectativas de Irene Goikolea en cuanto a los permisos, favores…etc, dejamos de verle con amabilidad y pasó a ser un enemigo al que derrocar, y vimos fácil como hacerlo. Simplemente se trataba de afiliarnos al PNV en bloque y quitarle el poder porque era un cacique. En aquel momento hubo gente que se opuso a dar ese paso, veía el peligro de que la gente se nos echara encima, pero enfrentarte a Irene es inútil, porque si ella no te convence al final es la presión del grupo quien lo hace. Las consecuencias fueron gordísimas: el articulo de Kalegorria….pero ella siempre nos ha echado la culpa del mencionado articulo y de las consecuencias, sin darse cuenta que en su afán de poder nos arrastró al desastre. Viéndolo desde la objetividad que te da el estar fuera nos parece vergonzoso haber colaborado en semejante acción sin escrúpulos. A partir de aquí nuestro papel pasó a ser el de victimas de todos ( del alcalde, de los jóvenes del pueblo, del P.NV…..) en realidad estábamos llenos de rabia porque nuestra acción no había salido bien y encima habíamos quedado en evidencia.

Ahora vemos el sentido de las pintadas en el pueblo y podemos entender de otra manera el sentir de la gente de Artzentales ya que en nuestro actuar, abducido o no, herimos a mucha gente de buena voluntad. El tema de las pintadas fue muy doloroso para todos ( los del pueblo y los de amalurra) y emprendimos una campaña de acoso por la cual tanto Jon como yo, pedimos perdón de todo corazon. Porque los dos tomamos parte activa en dicha campaña,sin tener en cuenta nada mas que a nosotros mismos, nuestra razon y llevados por nuestro resentimiento queríamos demostrar por encima de las personas, algo indemostrable; que no éramos una secta y tal vez lo eramos aunque no nos diéramos cuenta.

Para terminar queremos pedir perdón al pueblo de Artzentales por nuestra falta de respeto hacia vosotros, a vuestras costumbres, a vuestras tradiciones, a vuestro carácter…Quisimos imponernos y no cedisteis, gracias por ello, por responder, por no dejaros comer el coco y manteneros en vuestras convicciones. Gracias una vez mas y perdón por nuestra soberbia de sentirnos superiores y de haber colaborado en algo tan rastrero. Jon y Maite

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